Sofás vintage, piezas ideales para nuestro salón

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La decoración vintage está teniendo un gran éxito en todo el mundo y cada vez hay más amantes de este estilo que han convertido su casa o alguna de sus estancias en verdaderos santuarios. Entre los muchos objetos con los que cuenta esta corriente destacan los decorativos aunque el vintage es mucho más que eso, pueden ser muchos otros, de uso diario como los sofás.

Los sofás que más éxito tienen en el vintage son aquellos fabricados entre la década de 1930 hasta 1960, aunque lo que se suele vender actualmente son réplicas. Las características que se buscaban en aquellos años eran elegancia y también funcionalidad y eran sofás dotados de formas geométricas, líneas puras, amplios y rectos respaldos así como reposabrazos y estaban exentos de toda clase de ornamentación superficial.

Uno de los más conocidos, sobre todo gracias a la televisión, es el sofá Chesterfield, sofás dotados de un respaldo alto, tanto como los propios reposabrazos. Cuentan también con cojines que no pueden quitarse y aunque originariamente eran tapizados con cuero o incluso terciopelo, hoy podemos encontrarlos con infinidad de prints, pero siempre respetando la línea vintage que tanto les caracteriza.

sofás vintage

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El chaise-longe o cheslón es otro de los sofás que más de moda están actualmente. Se caracterizan por tener respaldo únicamente en un lado. También son conocidos como “sofás de desmayo” y este curioso nombre viene de la Inglaterra victoriana del siglo XIX.

En esta época las mujeres llevaban apretadísimos corsés, lo que podía hacer que con cierto esfuerzo físico se desmayasen, posiblemente por no poder tomar aire con facilidad, por eso, en muchas de las casas de la época que tenían escaleras, en la primera planta siempre había estos sofás, para que las mujeres pudieran “desmayarse” con tranquilidad, aunque hoy se pueden ver fácilmente en cualquier salón.

Otra de las alternativas para nuestro hogar en cuanto a sofás son los Chippendale, hombre que rinde honor a su diseñador, Thomas Chippendale, del siglo XVIII. Esta clase de sofás cuentan con líneas curvas en el respaldo, cuentan con un cojín grande que cubre toda su superficie, se apoya sobre patas cabriolé y suele estar tapizado en cuero o con texturas gruesas.

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