Lo clásico triunfa en las habitaciones infantiles

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Hubo un tiempo en el que las habitaciones de los bebés eran un canto al color y a la vivacidad. Paredes rosa chicle, cuna verde hierba y alfombra en azul intenso podían ser una opción habitual en muchas casas.

La ropa de cama no era excepción y en algunos casos la mezcla de tonos y los estampados imposibles parecían realizados por alguien con serios problemas de daltonismo. Pero era la moda y todo el mundo se apuntaba a ella como contraste a los tonos de siempre.

Sin embargo, el tiempo ha venido a poner todo en su lugar y se ha demostrado que esa gran cantidad de color no era adecuada para los bebés. Los tonos tan vivos causan alteraciones en el descanso y pueden “activar” al niño dificultando que duerma.

Ahora sabemos que no se trata de algo casual, los tonos pastel que toda la vida se usaron en las habitaciones de los niños tenían su razón de ser y es que son relajantes, invitan al descanso y favorecen que el niño se duerma.

Si a eso se añade otro remedio clásico, como el baño antes de dormir con un gel de aroma relajante, seguro que la noche es mucho más agradable para todos y las mañanas más llenas de energía, especialmente para los padres.

La ropa de cama también ayuda a que el niño descanse correctamente, no hay que olvidar que está en contacto directo con ella. Por eso los tonos suaves y agradables de las mantas infantiles en Textils Mora son perfectas para que los más pequeños encuentren su cama relajante y acogedora.

Pero además, los niños tienen su piel muy delicada, por eso es importante comprar mantas de confianza, que sabemos que no van a irritar su piel y que aunque el niño se mueva y acabe dejando la sábana a un lado y la manta lo toque directamente, estará en un ambiente suavecito y nada agresivo.

Lo clásico a veces resulta ser muy apropiado también en la ropa del bebé, ya que los tejidos de algodón han demostrado ser los más respetuosos con su piel y se vuelve ahora a la ropita más convencional dejando prendas más incómodas, como los vaqueros, para cuando sean algo más creciditos.

Y es que hay tiempo para todo y no siempre lo clásico está pasado de moda o está anticuado, tal como parece que se ha demostrado en el caso de los más pequeñitos de la casa.

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